Cloroquina versus Covid-19

Redacción MX Político.- ¿Logrará la cloroquina derrotar al coronavirus?

 

En Francia, médicos y cientificos se enfrentan en inacabables polémicas sobre el tema mientras que la opinión pública gala oscila entre el deseo de creer en una terapia salvadora y el temor de una desilusión.

 

El tema de la cloroquina surgió a relucir el 25 de febrero en el Instituto de Infecciones del Mediterráneo de Marsella. Ese día el profesor Didier Raoult, director de la institución, infectólogo de fama internacional e integrante hasta el 24 de marzo del Consejo Científico que asesora a Emmanuel Macron en la crisis del coronavirus, convocó a una conferencia exclusivamente reservada al cuerpo médico en la que presentó los primeros resultados de un estudio clínico realizado con 24 enfermos – todos voluntarios—contagiados por el Covid-19.

 

Según explicó Raoult el grupo había sido sometido a un tratamiento a base de hidroxicloroquina, medicamento comercializado bajo la marca de Plaquenil, entre otras, que trata ciertos tipos de malaria y enfermedades autoinmunes como el lupus y la poliartritis reumatoide. Seis de los infectados habían tomado además dosis cotidianas de azitromicina, un fuerte antibiótico.

 

Al cabo de seis días de tratamiento sólo 25% de los pacientes presentaban síntomas de Covid-19, mientras que 90% de los enfermos del grupo testigo que no habían recibido tratamiento alguno durante el mismo lapso de tiempo seguían siendo positivos.

 

Raoult, que es tan competente como fanfarrón , difundió su conferencia en youtube con un título provocador: ¿Coronavirus, fin de partida? El video no tardó en volverse viral y en seguida alimentó controversias.

 

Los detractores del infectólogo marsellés critican las carencias metodológicas de su investigación. Una muestra de una veintena de personas les parece muy poco representativa. Cuestionan los seis días que duró la experiencia y también recalcan que el experimento prescindió del uso del doble ciego que no permite a los pacientes ni a los médicos saber a que grupo pertenecen.

 

Otros expertos advierten sobre los efectos adversos de la droga especialmente con personas mayores de edad y su incompatibilidad con cierto tipo de antibióticos.

 

Todos reprochan al eminente profesor haber cantado victoria con demasiado prisa y mucha soberbia. Cabe precisar que con su pinta de rebelde indomable – largo cabello canoso, bigotes y barba al estilo de Astérix el galo y su “mala” costumbre de hablar sin rodeos, Didier Raoult tiende a provocar urticaria a los pontífices de la ciencia médica gala.

 

Lejos de afligirlo, las críticas parecen estimularlo. Junto con su equipo médico responde punto por punto a sus opositores, al tiempo que sigue tratando con hidroxicloriquina a nuevos pacientes del hospital La Timone de Marsella.

 

“Es cierto que nuestro estudio tiene sus limitaciones, reconoce uno de sus asistentes, pero en el contexto actual consideramos que urge compartir nuestros resultados con la comunidad internacional para fomentar más investigaciones y experimentos”.

 

En cuanto a los efectos adversos de la hidroxicloriquina, el infectólogo recuerda que esa molécula se viene usando contra el paludismo desde hace siete décadas y que el conocimiento que se tiene de ella permite manejarla de manera precavida.

 

Y es lo que hace Raoult en Marsella donde lleva una política sanitaria totalmente opuesta a la implementada a nivel nacional por Emmanuel Macron y su ministro de Salud, Olivier Véran.

 

El profesor iconoclasta acaba de lanzar una campaña de detección masiva de coronavirus que ya le permitió identificar mil casos, unos leves, otros más severos, que trata sistemáticamente “con 600 mg de Plaquenil durante diez dias y 250 mg de azithromicina durante cinco días”, según explica.

 

“Estoy en el terreno, asegura desafiante a sus detractores. No estoy hundido en un mar de estadísticas. ¡Que mis críticos dejen de preocuparse!¡Mi tratamiento funciona!”

 

La perseverancia del infectólogo no convenció a todo el cuerpo médico, pero va haciendo tantos adeptos entre los neumólogos que trabajan en los servicios de urgencias de hospitales submergidos por enfermos de gravedad, que el Ministro de Salud acabó por autorizar el uso de la cloriquina para aliviar a los casos más apremiantes. Olivier Véran habla púdicamente de «uso compasional» de ese medicamento antipalúdico.

 

Otra victoria de Raoult: el ensayo clínico europeo Discovery, que empezó el pasado 22 de marzo bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud y se propone estudiar la eficacia de cuatro pistas de tratamiento, incluye el experimentado por el experto marsellés. Inicialmente la OMS rehusaba rotundamente tomarlo en consideración.

 

Discovery se lleva a cabo en Francia, Bélgica, los Países Bajos, Luxemburgo, el Reino Unido y España. Un total de 3 mil 200 pacientes hospitalizados y gravemente afectados por el Covid-19 están siendo tratados ya sea con hidroxicloriquina asociada con azirtromicina, ya sea con remdesivir, un antiviral inyectable aun no comercializado que fue experimentado exitosamente contra el ébola . Se ensaya también una mezcla de lopinavir y de ritonavir que surte efecto contra el VIH y finalmente está probando la misma mezcla a la que se agrega otra medicina, el interferon beta, que aumenta la función inmunitaria del lopinavir y del ritonavir.

 

“La gran fuerza de ese ensayo es su adaptabilidad”, recalca Marie-Paule Kieny, que supervisa la experimentación en las cinco ciudades francesas en las que se lleva a cabo. “Eso significa que iremos eliminando rápidamente los tratamientos experimentales ineficientes y que se ensayarán en seguida otras moléculas que nos parecerán más adecuadas. Tendremos así la posibilidad de reaccionar en tiempo real y en adecuación con los datos científicos más recientes, sólo así podremos descubrir el mejor tratamiento para nuestros pacientes”. Se esperan los primeros resultados en la segunda semana de abril.

 

Donald Trump no aguantó siquiera el inicio de Discovery para entusiasmarse con la hidroxicloriquina. Afirmó inclusive que su uso había sido aprobado por la Food and Drug Administration (FDA), lo que fue de inmediato desmentido por esa institución.

 

Las autoridades británicas por su lado tienen ahora prohibida la exportación de cloroquina, hidroxicloriquina, lopinavir y ritonavir.

 

JAM

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